
Lo que ves el primer día
Una pieza chapada en oro y una pieza de oro macizo pueden ser indistinguibles el día que las compras. El mismo color, el mismo brillo, a veces el mismo peso aproximado. Quien no sabe leer una joya no notaría la diferencia.
Pero la joyería no se compra para el primer día. Se compra para todos los días.
Lo que pasa con el tiempo
El chapado es exactamente lo que su nombre indica: una capa de oro —muy fina, a veces de apenas micras— sobre un metal base que puede ser plata, latón o acero. Esa capa se desgasta. No porque la joya sea mala: es su naturaleza. El roce diario con la piel, el agua, el sudor, los productos de belleza van erosionando el recubrimiento hasta que el metal base empieza a asomar.
El resultado es una pieza que oscurece, que puede manchar la piel, que ya no se puede restaurar a su estado original sin un nuevo baño.
El oro macizo no tiene ese problema porque no tiene capas. Es oro en toda su masa, del exterior al interior. El oro macizo no se empaña y puede durar toda la vida. No hay capa que desgastar porque no hay capa: hay oro.
Qué significa 18k exactamente
Cuando decimos que nuestras piezas son de oro 18k, estamos diciendo que el 75% de la aleación es oro puro. El 25% restante son metales de aleación —generalmente plata y cobre— que aportan dureza y estabilidad al metal, porque el oro puro al 100% sería demasiado blando para usarse en joyería cotidiana.
El sello que lo certifica es el 750, que encontrarás grabado en el interior de cada pieza Orvietti. Ese número significa 750 partes de oro por cada 1.000 de aleación total. Es el estándar de la joyería fina europea, y es lo que garantiza que lo que llevas en el dedo es exactamente lo que te dijeron que era.
El argumento del precio
Es verdad que una pieza de oro macizo cuesta más que una chapada. Pero hay una manera más honesta de comparar el coste: no el precio de compra, sino el coste por año de uso.
Una pieza chapada que se desgasta en 12-18 meses de uso cotidiano y hay que reponer tiene un coste real mucho más alto que una pieza de oro 18k que dura décadas sin perder ni brillo ni valor. El chapado en oro prácticamente no tiene valor de reventa. El oro macizo, en cambio, conserva su valor intrínseco siempre — y en muchos casos lo aumenta.
Por qué en Orvietti no hacemos chapado
No es una postura filosófica. Es una consecuencia directa de lo que queremos hacer: piezas para llevar todos los días, durante años, que no decepcionen.
No podemos prometerte que una joya dura si sabemos que en dos años el metal base va a asomar. No podemos llamar a algo «belleza que dura» si tiene fecha de caducidad.
El oro macizo es la única manera honesta de cumplir esa promesa.

